Sarah minor.


Cada día que transcurre me voy entregando cada vez más a tu respuesta, nunca sabré si realmente podrás leer lo que escribo por ti, además, siento que el paso del otoño al invierno sólo me ha hecho quebrarme, me estoy quebrando, aunque te sienta lejos, pero ya es tiempo de volver, recorro estos caminos que nunca sabré donde me llevaran y sé qué quizás ahora todo es muy tarde, mejor dicho, ya es tarde. Sin embargo, creo que crecer es sentir.
A veces aquel marco, donde yace tu infancia y aquel cristal que se rompió, si leyeras esto sabrías muy bien de lo que hablo. Cuando observo aquel cuadro mi corazón se torna un espejo, me veo reflejado a mí, no en la belleza de tu infancia, sino en lo quebrado que ambos quedamos, ahora que la consciencia me pesa, y me doy cuenta de todo lo que pasaste, sólo le ruego al universo que pueda retribuirte todo lo que alguna vez me diste.
Dichoso será aquel quien tenga la oportunidad de tu mano entrelazar, yo debo seguir otro sendero, uno más intimo y doloroso, uno que me hará encontrarme frente a frente con aquel niño que fui dejando. Cuando observo aquel cuadro es inevitable pensar en mis errores, porque la verdad si ya estabas fragmentada de antes, sólo empeoré más la situación, dañé aquella persona que estaba dispuesta a dejarlo todo y recomenzar, ahora que asumo mi falta de moral, mi falta de compromisos y aquellas promesas que difícilmente cumpliré, sólo te pido una cosa; Génesis, cuídate.

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